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Sangre de Mártires
Existen en el vasto universo miles de galaxias inexploradas, incontables planetas y dimensiones que albergan horrores y maravillas inimaginables.
Por Noviembre Nocturno Publicado en Ciencia-Ficción, Misterio, Suspense, Terror, Todas las categorías en 1 abril 2020 2 Comentarios
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Existen en el vasto universo miles de galaxias inexploradas, incontables planetas y dimensiones que albergan horrores y maravillas inimaginables. Quizás Los Antiguos conocieran todos sus secretos. Yo solo conozco los de una. Y creedme, tiene más horrores que maravillas. He viajado por ellos en la mente de nuestros escribas e historiadores, en los informes de los inquisidores y los cánticos de masacre y victoria de los marines espaciales, en las retahílas y presunciones improvisadas que ensalzan el honor y el orgullo de nuestra malograda especie.

Esa es la huella imborrable y sagrada de nuestro Dios Emperador. Su poderosa psique ha servido a los intereses de la humanidad a lo largo de los milenios, y hoy, su larga sombra se proyecta sobre una galaxia despiadada que ha reducido su magna obra a una máxima deplorable.

La razón lleva a la duda. La duda lleva a la herejía. Así, en un compendio jerarquizado de legiones enajenadas, tan solo los locos y los fanáticos prosperan, y la humanidad se deja arrastrar por el delirio como una maquinaria perfectamente engrasada para el dominio total y absoluto de la guerra.

Que la sangre de los mártires riegue la galaxia, pues es la semilla del imperio. A esto hemos llegado… Tan solo un reflejo de lo que fuimos en vida de nuestro glorioso padre. Una costra de entropía dentro de un cosmos en continua mutación.

Pero no me malinterpreten, yo he sido y soy todavía parte de esa maquinaria. Orgulloso y precavido. Tan solo perseguí el sueño del Emperador. Salí airoso entre los corruptos y los fanáticos, estudié nuestro pasado en los oscuros rincones de las ruinas de Marte, investigué los secretos del Astronomicón y recorrí la galaxia a través de sus rutas prohibidas, ambicioné el conocimiento y la sabiduría sin limites entre el polvo de las páginas impías de la historia. Soy un hereje, perseguido y repudiado. Pero no hay sacrificio pequeño si el objeto de tu búsqueda es la pervivencia de nuestro glorioso imperio, la salvaguarda de la obra de nuestro Emperador.

En su trono dorado reposa lo que antaño fue un hombre. Cada día se le ofrendan mil psíquicos traídos de los confines de la galaxia en sacrificio ritual para mantener vivo el flujo de pensamiento que hace de nexo entre la torturada esencia del Emperador y el espacio disforme, la dimensión de la materia espiritual, la plasmación del mundo psíquico que tantas veces ha trastornado nuestro equilibro.

Su cuerpo es un despojo, una sombra de su antigua gloria, y nos aferramos a ella con la furia que tan solo el miedo ancestral a la extinción es capaz de engendrar. Nacimos con ese miedo cosido a la piel. Donde antes hubo un gran líder, un hombre sabio y pragmático que supo abrirnos el camino, hoy solo quedan carne y huesos corroídos. Una mente en estasis que todavía hoy es capaz de las mas increíbles hazañas, tanto que esta historia, la historia de nuestra pobre humanidad, ha sido, como tantas otras veces, devorada por su propio mito.

Honra a Sus siervos, pues ellos hablan en Su nombre….

Yo he visto marchitarse las páginas de la historia en el regazo de esos siervos. Todos esos mercaderes de mitos y Altos Señores no han dejado margen alguno al estudio de los pilares del imperio. La sabiduría y el conocimiento han sido devastados. ¿qué nos queda hoy salvo la gloria de la guerra? yo os lo diré. NADA. Esos cavadores de tumbas solo saben verter sangre y conspirar  por los restos del poder. Llaman fe a su ceguera y heroísmo a su sinrazón.

Nada de todo esto estaba previsto. Si el Emperador en su trono tomara conciencia de la transformación que han padecido sus dominios arrasaría con la mayor parte de su estirpe maldita. Yo estuve allí cuando lo sentaron y encadenaron a su propia decadencia. Yo estuve allí cuando Horus abrazo la locura.

Pero creedme si os digo que no he perdido la fe. No esa fe que con tanto empeño se atribuyen los fanáticos. La fe en el sueño del Emperador. Y vago por laberintos sin nombre en busca de la sabiduría perdida, en busca del conocimiento que fue desechado. Así se persevera. Así se cruzan las fronteras de la muerte. Así llegué hasta las puertas de la Telaraña, donde los Eldars, antiguos moradores de esta dimensión desconocida, me ofrecieron un trato. A cambio de mis secretos yo tendría acceso a los suyos. Así se abrió ante mi la sabiduría de la biblioteca negra, donde los tomos de primigenias entidades pensantes rezuman el conocimiento de incontables eones. Así preservaremos el legado del Emperador. Así relataremos su historia. Porque yo soy Cornelius Laiman, primer gran rememorador de Terra. Fui repudiado y acusado de herejía. Fui alejado del Emperador por los guardianes de la fe y apartado de los grandes concilios. Y no descansaré hasta que los secretos más oscuros del imperio y la disformidad descansen en manos de los auténticos fieles.

Seguidme pues si os atrevéis hijos de la condenación… Y que los augures del Inmaterium dicten nuestro destino para mayor gloria de la humanidad.


Si prefieres escucharlo…

Relato ficcionado por Noviembre Nocturno.

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